EL ORO Y LA EXTRAÑA FIEBRE QUE PRODUCE

El oro, ese elemento químico que se identifica en la tabla periódica con el número 11 y cuyo número atómico es el 79, es un metal precioso de transición, es decir, blando a la vez que pesado, con un color amarillo brillante y muy maleable al tacto.

El símbolo que identifica al oro es Au, procediendo esta referencia de su nombre en latín Aurum, cuya traducción literal es brillante amanecer.

En la inmensa naturaleza, el oro se encuentra en estado puro en el sedimento de los cauces de los ríos. El agua, con su efecto erosivo, es la que se encarga de separar las partículas de oro de la roca y, posteriormente, estas se dividen en unas aún más pequeñas partículas que son las que finalmente se van al fondo.

El oro es uno de los primeros metales y más valiosos descubiertos por la humanidad. Se cree esto pudo suceder más o menos por el año 5000 antes de Cristo.

Una característica curiosa del oro es que no reacciona a la gran mayoría de productos químicos, siendo los únicos con los que se va alguna reacción, el agua mezclada con cianuro de potasio o el agua de cloro. Es inerte, químicamente hablando, que traducido a lenguaje coloquial quiere decir que no se oxida y que no irrita la piel humana si entra en contacto directo con ella.

La pureza del oro es calculado en quilates, palabra que tiene su origen en el antiguo imperio persa, donde era la cantidad estándar para pesar cantidades pequeñas. Un quilate equivale, más o menos, a un peso de 200 miligramos.

El peso del oro varía entre los 10k y los 24k. A mayor pureza del metal, mayor es la cantidad de quilates que posee. Para que el oro sea catalogado como oro sólido ha de tener al menos 10k, mientras que para que se pueda considerar cómo oro puro al menos ha de tener 24k.

Antiguamente en el Egipto de los grandes faraones se tenía la extendida creencia de que los cuerpos de todos sus dioses e idolos estaban envueltos de este preciado y codiciado metal. Es por esto que los faraones, que eran venerados como tales, poseían grandes cantidades de él, con las que se iban en teoría al mas ello. Es por esto que las criptas que se han podido localizar dentro de las pirámides se han hallado grandes cantidades de oro.

La fiebre del oro - La fiebre del oro Temporada 9 / Episodio +2 ...

Las primeras pepitas de oro de las que se tienen registros oficiales datan de 1803; en Carolina del Norte, Estados Unidos, y tenía un peso de 17 libras. Este hallazgo y los posteriores que se produjeron en ese estado y en California, en la década de 1840, dieron lugar a lo que se conoce como Fiebre del Oro, esto contribuyo al aumento de la construcción de un gran asentamiento en lo que se hoy conoce como el oeste americano.

La Fiebre del Oro es un suceso que tuvo lugar en la ciudad californiana de San Francisco entre los años 1847 y 1855, que vio cómo más de trescientos mil inmigrantes llegados de todas partes del mundo arribaron a sus costas en busca del codiciado metal.

Antes de que se diera lugar a esta situación, San Francisco no era más que una pequeña aldea de pocos habitantes, pero la llegada de inmigrantes; procedentes en su mayoría de otras partes de Estados Unidos, pero también gran número desde Europa, Australia e incluso África, la convirtieron en una gran urbe con escuelas, iglesias e incluso pueblos alrededor de ella. 

Los nuevos asentamientos obligaron a la creación de un gobierno local, que en un futuro sirvió para que California fuese admitida como estado miembro de la Unión en 1850.

Supuso, además, un grandioso impulso para el tendido de las líneas de ferrocarril ayudando así a una expansión de las comunicaciones por ferrocarril a lo largo de todo el país y también como consecuencia también  hubo una expansión de la industria naviera, con la construcción de un puerto para facilitar la llegada de barcos de vapor.