5 oscuros secretos del Vaticano que no conocías

Una de las instituciones mundiales que más expectante entre los fieles religiosos y más numerosa es la Iglesia Católica, que tiene su sede en el Vaticano.

Cinco secretos a voces que demuestran que el Vaticano no es un lugar tan santo como parece.

  1. NO TODO SE PERDONA

Los católicos tienen el sacramento de la confesión para limpiar sus pecados y recibir la total absolución, pero algunos pecados no pueden ser perdonados por un obispo local, solo una comisión especial del Vaticano puede revisar y conceder absolución.

Mientras los sacerdotes pueden absolver un pecado tan grave como el asesinato (de acuerdo con la Iglesia), hay cinco pecados específicos que deben recibir la absolución de la Penitenciaría Apostólica que es la encargada de revisar y conceder indulgencias.

Estos cinco pecados son; dos de ellos realizados por cualquier persona: profanación de la eucaristía e intento de asesinato al Papa, mientras que los otros tres están reservados al clero: revelar secretos de confesión, ofrecer confesión a la pareja de una persona con la que hayan tenido sexo y estar implicado directa o indirectamente en un aborto.

Ningún pecado es extremadamente grave para quienes tienen los medios para acudir a la Penitenciaría Apostólica, continuando luego con su vida como si nada hubiese pasado.

Hay uno que es imperdonable ni con la intervención de la  Penitenciaría Apostólica y ese es en contra del Espíritu Santo. 

“Todos los pecados pueden conseguir el perdón del señor, menos uno: el pecado contra el Espíritu Santo. ‘Por tanto os digo: Todas las blasfemias y los pecados serán perdonados a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada’ (San Mateo 12:31).Dios no perdona que se blasfemia contra el Espíritu Santo, publica el sitio católico Aleteia. 

 

Quieres saber lo que hay dentro del búnker que el Papa tiene ...

  1. LA VERDADERA CAUSA DE MUERTE DE JUAN PABLO I

Juan Pablo I fue uno de los papas que menos duró, falleció de un infarto solo 33 días después de comenzar un papado que prometía introducir aire nuevo a la Iglesia católica, pero nunca se hizo una autopsia ni se entregó información clara.

Esto ha alimentado durante décadas las teorías de la conspiración más enrevesadas.

Una publicación de un gánster llamado Anthony Raimondi, dijo que, en 1978, que fue a Italia con un equipo de sicarios a envenenar al Santo Padre con cianuro.

  1. EL PAPA OBLIGADO A RENUNCIAR PARA OCULTAR CRÍMENES

La renuncia de Benedicto XVI  cayó de sorpresa en todo el mundo al convertirse en el primer Papa en abandonar al pontificado de la Iglesia Católica  desde 1414.

Todo apunta a que su renuncia no se debió a razones de salud, sino que fue invitado a abandonar el cargo ya que buscaba transparentar información sobre abusos sexuales en la Iglesia y otras verdades que la mafia vaticana preferían  que salieran a la luz.

Su renuncia fue inesperada, y en esa decisión también se le retiró de la vida pública en una especie exilio impuesto.

Rápidamente se dirigió toda la atención hacia la sucesión y el nombramiento de un nuevo pontífice. En medio de tanta sospecha en este drama, una pregunta nunca fue contestada ¿por qué renunció Benedicto?

 

  1. LA ACTIVA VIDA SEXUAL DEL VATICANO

La mayoría de quienes viven en el Vaticano están relacionados con la Iglesia Católica, como monjas o sacerdotes, pero eso no quita que esta mini ciudad tenga una activa vida sexual.

Se dice que Benedicto XVI presentó su renuncia tras haber recibido un informe ultrasecreto realizado por tres cardenales en el que denunciaban una trama de corrupción, de sexo y tráfico de influencias en el Vaticano. 

 El informe, tras el destape de los documentos confidenciales y conocido como el escándalo Vatileaks, revela un sistema de “chantajes” internos basados en  una red de prostitución y explotación sexual e incluirían la participación de menores de edad.

  1. DINERO NAZI

En el último día de la conferencia del oro nazi en Londres, el Vaticano fue acusado por recibir 1.000 millones de dólares a valores actuales en monedas de oro que pertenecían a las víctimas del nazismo.

Una vez terminada la Segunda Guerra Mundial, varios jerarcas nazis huyeron a América del Sur y el mismo banco Vaticano creó una red para traspasar el dinero al nuevo domicilio de estos criminales quedándose, por supuesto, con una tarifa de servicio según documentos del Tesoro norteamericano de 1946 citados por el Congreso Judío Mundial.